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Los noventa.
Los aires que traería la década de los 90 no fueron los más propicios para una propuesta alejada de un modelo que privilegiaba el beneficio económico y las tendencias del mercado a los valores estéticos. El culto a la frivolidad, el individualismo y la importación redujeron al mínimo las posibilidades de desarrollo de los artistas argentinos, y sólo unos pocos pudieron mantener viva la llama de la creación. Madrigal dejó los escenarios y únicamente volvió a reunirse para grabar, en 1992, un aire de milonga, con letra de Reynaldo Sietecase, destinado a una campaña de lucha contra el Sida. Recién en 1998 el grupo volvió a los ensayos de nuevas canciones con nuevos arreglos y a las presentaciones públicas. (*)
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